Navidad sin Corderito

 

Tristeza navideña

Como sabréis, estaba pendiente de una Vista de medidas cautelares por la custodia de Corderito.

Debido a un fuerte desequilibrio económico entre los padres, se solicitó al padre una pensión de alimentos que le ha de pasar a la madre. La abogada del padre presentó….¡Impresiones de este blog!

Esas impresiones pretendían demostrar que con la invitación a dos preestrenos de cine, las reseñas de 4 o a lo sumo 5 libros de  (algunos sorteados), un kit de pasta para modelar y la asistencia a un taller de pasteles,  el ocio de mi hijo está completamente cubierto, que yo ¡Me lucro con el blog! y que su padre no tiene que pasarle dinero.

A día de hoy, puedo afirmar que jamás he percibido ingresos en metálico por mi blog, y aunque en el futuro tuviese con Marcas colaboraciones remuneradas, estaríamos hablando de casos puntuales y que en modo alguno son un medio de vida para mí, ni suplen las necesidades de mi hijo. A ver, blogueros y blogueras: Si os habéis hecho super ricos y super ricas y/o habéis conseguido vivir del blog, contadme cómo. ¿De acuerdo? 😉

Aparte de esta graciosa anécdota, el resultado de estas medidas provisionales son: Lunes, martes y jueves con  la madre, (miércoles no) y fines de semana alternos. Primeras quincenas o mitades de vacaciones para el padre en años impares y para la madre en años pares. Como estamos en 2015, del 22 al 30 le toca estar con su papá.

Así que Corderito ya no tendrá en  Ni Tió, ni Papanoel en mi casa como él pensaba (HOHOHO, los renos se trasladan a casa de papá) , ni San Esteban con su abuelo…Mi padre tiene 87 años, y me da tristeza que pudiese ser el último año….cualquier año puede ser el último debido a su edad, y no me quiero poner dramática ni catastrófica, pero me gustaría que pudiese pasar junto a su abuelo todas las navidades posibles. En fin, el año que viene, cuando me toque a mi, espero que sea posible. A Corderito además le hacía ilusión jugar con sus primos.

Eso sí, me tocan los Reyes Magos…y fin de año. (Ya un día comento al respecto, si eso…)

Será a mitad de enero cuando las semanas de las medidas provisionales  empiecen a normalizarse, y en febrero ya viene la Vista definitiva. Ya os iré contando más cosas según pueda.

Mi mensaje para estas fiestas es:

“Abrazaros, mimaros, aprovechad si tenéis familias unidas, si tenéis a vuestros hijos con vosotros. Sois terriblemente afortunados. En serio. Valoradlo.”

FELIZ NAVIDAD CON SALUD, DINERO Y AMOR….mucho amor.

Reyes Magos Vs Cagatió

 

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Estoy preocupada por una tontería muy grande y al mismo tiempo por algo que no es ninguna tontería porque es muy trascendental en la infancia de un niño:

Qué tradición navideña seguir en casa con Corderito.

En nuestro país coincide la tradición católica de celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre ( está demostrado que Jesucristo no nació el 25 de diciembre) cuando los reyes magos de Oriente (que no eran reyes sino sabios, tal y como la Biblia dice) siguieron una estrella (teorías dicen que era un cometa) hasta un establo en Belén.

Esta tradición es la única que conozco bien porque mis padres, muy religiosos, la aplicaban en casa. Aparte de la confección del pesebre, que ilusionaba a los enanos de la casa, los regalos  los traían los Reyes Magos, por supuesto. Iban montados en sus camellos y nos llenaban por la noche las zapatillas de dulces y  ponían juguetes a los pies del árbol.  Recuerdo que hacía cartas largúisimas a los reyes pidiendo cosas, pero los reyes me ignoraban y me traían lo que les daba la gana, algo muy frustrante para una niña que se portaba requetebién.

El problema fue cuando me enteré de que los reyes magos eran los padres…¡con lo bonito que era vivir toda esa magia! Fue una gran decepción para mí. Me dije a mí misma que era una crueldad mentir así a los niños y que yo a mis hijos siempre les diría desde el principio que los reyes son los padres.

Ahora que tengo a Corderito, también me da pena negarle vivir esa magia, estimular su fantasía para que imagine seres maravillosos que traen regalos por la ventana mientras duerme. Así que decidí ser “tan mala” como el resto de padres. El nuevo problema fue que yo no soy católica y que a mí me gusta que las tradiciones familiares tengan un significado, porque si no, tanto vale soltar un cuento como otro. Tanto puedo decirle a mi hijo que los regalos los trae un papá Noel como un unicornio rosa invisible durante la madrugada. ¿Qué habría de diferente? Creo que tiene que significar algo para nosotros, y los reyes magos, pese a que me traen recuerdos de mi propia infancia, o quizás justamente por eso, no me inspiran lo suficiente.

Papanoel o Santa Claus está descartado. No es una tradición nuestra, de nuestra cultura, sino de importación.

Entonces se me ocurrió celebrar el Cagatió en casa.

Me explico:  En Catalunya hay una tradición que consiste en meter un tronco cortado de árbol en casa y darle de comer (cáscaras de naranja, restos de comida, galletas..) para que crezca y “cague regalos” el día de navidad.

Ese día se les da a los niños un bastón y los niños golpean el tronco con el bastón mientras cantan una canción que dice así (traduzco): “Caga tió, caga tío, si no cagas regalos te daré un golpe de bastón”.  La canción amenaza  al tronco con pegarle, mientras ya se le está dando una paliza. Contado así, es una tradición un poco agresiva de maltrato doméstico a un tronco mágico…me imagino a mí misma dulcificando la tradición para que sea “perfecta” y convertirlo en un rollo chill out para el pobre tronco.  No se le golpea con el bastón, sino que se le da con suavidad para hacerle un masaje relajante al tronco y que nos premie con regalos por ponerse tan contento. O también podemos decir que el tronco es tan fuerte que los golpes sólo le hacen cosquillitas…pero como los niños son tan bestias, quizás seguroCorderito suelte su adrenalina en el tronco a base de bastonazos. Lo importante es que lo haga sin que se sienta culpable.

A mí me gusta que un tronco mágico con dos patas delante, ojos, nariz y sonrisa bonachona venga del bosque para convivir con la familia durante un tiempo y regalar cosas a los pequeños de la casa. Es una tradición pagana y divertida. (Más info aquí)

El problema es que en Catalunya a menudo el tió se reserva para cosas pequeñas, para que cague peladillas y monedas de chocolate..y los regalos importantes, grandes, los siguen trayendo los reyes magos. (Algunas familias también lo hacen como yo quiero hacer, metiendo los padres los regalos bajo la manta cuando los niños están despistados y echándolos fuera como si el tronco los hubiera expulsado de su cuerpo).

En la guardería los peques mayores ya escriben la carta a los reyes magos. En la escuela también se seguirá esa tradición. Todos los amiguitos de Corderito le preguntarán “qué te han traido los reyes”…y no quiero que se sienta como un pequeño friki, de tan joven, y sea por mi culpa. Cuando era peque era una inadaptada social (y lo sigo siendo) y no quiero que Corderito se sienta desplazado. Es decir, una vez más, me preocupa la presión social, la tradición mayormente seguida no es la del tió…y sin embargo siento el cagatió más mío que los reyes magos, y es todo muy extraño.

Este año hemos hecho el cagatió, mientras la gente nos preguntaba si le habían traido muchas cosas los reyes…y yo respondía con vergüenza y entrecortadamente que sí, bueno…algo…sin atreverme a decir que en casa los regalos grandes nos los trae un tronco cagador con barretina. ¿Debería seguir lo que todo el mundo hace por el bien de Corderito y para su integración social o debería seguir lo que yo quiera hacer y que todo lo demás me la repampimple?

El año que viene volveré a sentir este miedo a equivocarme tomando decisiones que pueden afectar las experiencias vitales de mi hijo y la forma en que vivirá su infancia. Esta responsabilidad de ser madre me agobia hasta el punto de tomarme super en serio quien ganará finalmente el combate navideño en casa, si los reyes o el tió.

 

 

Corderito pasa la Navidad en familia

Esta navidad Corderito y yo estuvimos con mi padre, mi hermano y su mujer y los dos hijos de ellos. Mi cuñada es de Ucrania y a sus dos hijos les hablan castellano y ruso. En la escuela aprenden catalán. Corderito y sus primos (de cuatro y seis años) se llevan muy bien. A Corderito le gustan mucho los niños, porque son mayores que él y más pequeños que los adultos, me imagino…tiene mucha curiosidad con ellos y si están por él y juegan, le encanta.

Grabé un vídeo muy tierno junto al árbol de navidad. Corderito tirándose sobre su prima para abrazarla a su manera, arrancando una bolita del árbol o jugando con unos cubos de colores y todos aplaudiendo cada vez que encajaba uno dentro de otro…y él riéndose y aplaudiendo también. Santa Claus le dejó unos regalitos.

Este año es el primero que mi padre lo pasa sin mi madre, y el primero que todos lo hemos pasado sin ella. Al principio era reacia a que mi hermano mediano y su mujer se fueran a vivir con sus hijos a casa de mi padre, que solo quería estar solo y no agobiarse…quería paz y los niños son de todo menos tranquilos. Aunque sean buenos, no dejan de ser pequeños torbellinos ambulantes. Finalmente me he dado cuenta de que le ha ido muy bien tener la compañía de sus dos pequeños nietos ahi haciendo diabluras. No ha tenido mucho tiempo para quedarse en su depresión, en su soledad, meditabundo sobre el significado de la vida. Hay vida a su alrededor y eso le ayuda a su estado de ánimo. Me ha encantado comprobarlo esta navidad y reconozco que fue una buena idea que vinieran a vivir con él.

Luego el 25 hicimos el tió. (Ya hablaré en otro post sobre ello).  Alex tuvo más regalitos, una mochila con instrumentos musicales, un castillo para encajar formas…a Corderito le encantó ver el pesebre en la guardería, los árboles de navidad y luces de adorno por todas partes…nuestro propio árbol de navidad, el cartel de “Merry Christmas” en la entrada de nuestro hogar…Corderito alucinaba. El año pasado solo tenía dos meses y no se enteraba de nada, pero este año ha sido muy especial, porque él ha disfrutado y nosotros con él.

Hemos estado hasta cantando villancicos con él.  En fin de año empecé el año lactando…me dio tiempo a dormirlo, tomarme las uvas y volver a su lado porque volvía a despertar y quejarse de que no encontraba qué succionar.  Claro que también ha habido disputas familiares tontas, de esas que te enfureces y piensas: GRRRRR , pero poniendo lo bueno y lo malo en una balanza, estoy muy contenta de estas navidades, pasándolas en familia, con mi pequeño. Guardaré un buen recuerdo.

Y para terminar, en el roscón de reyes resulta que me ha tocado el rey. ¿Sabéis que nunca me había tocado el rey? Yo soy de las que siempre le toca el haba, jejeje.  A ver si esto es señal de que va a ser un buen año para mí y de que voy a tener suerte.

¡Hasta pronto!