Una cuestión de peso

Escribo esta entrada como gordita frustrada tras pesarme en la báscula, a la que declaro enemiga de la humanidad, especialmente de las madres. Si notáis cierto resentimiento y odio contra el mundo es por culpa de mi depre tras pesarme. ¡¡¡Grrrrrrr!!!! Y ahora contaré la triste historia de una Oveja venida a más…peso.

En mis años mozos pesaba 65 kilos y siempre intentaba bajar de peso sin conseguirlo. Mido 1,62 y según esas tablas de medición del peso ideal yo debiera medir entre 55 kilos (mi límite por debajo) y 65 kilos (mi límite por encima).

Sólo hubo dos veces en que conseguí bajar de peso. La primera, a los 23 años, por un desamor. Me quedé en los huesos de la tristeza (es que yo soy así de “dramaqueen”) y pesaba 55 kilos. Se pasó la tristeza y volví a ser la tragaldabas de siempre, recuperando el peso.

La segunda vez fue con un endocrino. Toda la comida pesada, todo con su límite en gramos, una cucharadita de aceite en todo el día, (toda la fritanga quedaba prohibida),todo a la plancha, sólo carne y pescado, verdura hervida y fruta.

Nada de dulces, nada de azúcar. Se me permitía beber refrescos light. Estuve un año así, ni un helado, ni un trocito de chocolate, (a no ser que encontrase un lugar en que vendieran la opción edulcorada, que no son demasiados los lugares donde se ofrece). Adelgacé mucho, me quedé en una talla 38 y me sentía feliz de poder comprarme ropa y que me quedase bien.Estaba divina, como todas esas madres de la Party de malasmadres que no sé cómo lo hacen para estar tan buenorras después de haber dado a luz. A ver si alguna me cuenta su secreto. Pero venga, que me voy por las ramas y tengo que seguir con mi lacrimógena historia.

Llegó la navidad, las comidas familiares….había superado muchas tentaciones, pero estaba harta. Harta de ser la rarita en las reuniones sociales, de aliñarme las ensaladas sólo con jugo de limón, harta de plancha y hervido..no quería pasar así toda mi vida. Abandoné esos buenos hábitos alimenticios, pero tan aburridos. Y decidí comer lo que me diese la real gana.

Mi cuerpo me lo agradeció subiendo a la talla 44, hasta los 65 kilos…Entonces contraté una entrenadora personal, hacía ejercicio, empecé a tomar activadores del metabolismo, me medía todos los centímetros del cuerpo, desde cintura, hombros, cadera, culo, etc y mi misión era ir reduciendo cantidad de grasa. Me sentía bien por estar haciendo algo por mi salud y mi peso que no significase castigarme con dietas. Mi bolsillo no me lo agradecía tanto. Contratar a una entrenadora personal no es barato precisamente.

Fue entonces cuando conocí a Ovejo. Lo primero que me recomendó Ovejo al conocerme fue que abandonase los activadores del metabolismo “porque son muy malos” y le hice caso. Me hizo conocer la carne roja al punto (yo sólo comía carne blanca, osea pollo y pavo), me hizo descubrir lo maravilloso que es tomar leche en un bol con cereales. ¡Leche en grandes cantidades! Antes de conocerle a él tomaba leche en taza. Me iba a su casa y me preparaba platos de pasta con vino. ¿Cómo decir que no? 😛 Intenté que fuese a comer conmigo a mi restaurante vegetariano preferido, pero no se adaptó a mi, más bien yo a él tomando cervezas, quedándonos en la cama sin hacer nada durante horas, sólo retozando…en fin, la buena vida. Despedí a la entrenadora porque le dije que me había echado novio…y ese novio era incompatible con el deporte. Tal cual. Pensé que el “ejercicio horizontal” que pudiese practicar con él me mantendría en forma.

Lo que no podía imaginar era que esta relación me produciría muchísimo estrés y ansiedad. Hubo momentos terribles en pareja, de esos que preferirías que te extirparan los centros neuronales de la memoria donde se ubican esos recuerdos, para que se quedasen en el olvido o te hicieran un electroshock y te dejasen más lela de lo que ya una es…y pasaron los días, las semanas, los años…y de nuevo me adapté a la situación, y de mientras mi gratificación inmediata era la comida. (Aquí de confesiones una vez más). Acabé pesando 74 kilos justo antes de mi embarazo. Jamás había pesado tanto.

Además tenía a Ovejo criticándome constantemente por lo que comía, cuánto me ponía en el plato, si comía demasiado, cuántas veces había repetido, si me había puesto cucharadas de azúcar de más o más cereales de la cuenta…tenía que estar todo el rato midiendo cuanto helado me ponía para que no protestara porque “me había comido una parte más que él”, etc Un poco pesadito el muchacho 😛

Una de las normas de los centros dedicados a curar enfermos de bulimia y anorexia es la siguiente:

¡Jamás opines sobre cantidades de los platos!

Pero Ovejo hacía que de repente todo lo bueno fuese malo, todo lo prohibido fuese más apetecible….como una niña muy traviesa, comía dulces cuando Ovejo no me veía. No digo que fuese culpa de Ovejo. Desde luego la culpa es mía, la que comía era yo, nadie me ponía una pistola en la frente.Mi reacción ante el agobio era comer todavía más, un error del que he aprendido. Y es que, damas y caballeros, las sensaciones de hambre y ansiedad a veces se confunden, y yo no distinguía cuando era una cosa y cuando la otra.

Entonces Ovejo criticaba “que me falta voluntad”. Lo más fácil es que los delgados  critiquen a las gorditas de que “no se cuidan y de que nos falta voluntad”…como si lo contrario, ser delgado, se debiera a que se cuidan muchísimo. La mayor parte de los delgados lo son por constitución genética, metabolismo acelerado o una combinación de ambos, así que no jodamos, ¡no fastidiemos, hombre! ESa opinión es de delgados que no saben lo que es hacer una dieta. Un gordito jamás le diría a otro semejante estupidez, porque el gordito sabe todo lo que su colega ha tenido que pasar, las dietas que ha intentado y le han fallado, su decepción al comer menos y acabar pesando lo mismo o más, etc

Cuando tienes sobrepeso todo el mundo se lanza a juzgarte y eso me da mucha rabia….Cuando a Ovejo le explico que estuve un año entero haciendo dieta me dice que “vaya, solo un año.” o “No tienes constancia”. Como si pesar los alimentos todos los días durante 365 días fuese algo fácil….y privarte de pasteles, helados y tartas cuando AMAS realmente el dulce y eres poco menos que adicta a él.

Comento lo de Ovejo no por quejarme de él, puesto que todo esto que escribo ya lo tenemos hablado él y yo (y aún así no puede evitarlo. Estos fines de semana me da la lata con que no coma postres xD), sino para transmitir la necesidad que tenemos las personas que queremos bajar de peso de que nos apoyen. Y cuando digo APOYO me refiero apoyo emocional de verdad. Nada de minimizar esfuerzos o sacrificios, nada de estar todo el día encima de nosotr@s diciendo lo que tenemos o no tenemos que comer y cuánto. Ya somos mayorcit@s y hemos leído suficiente sobre hidratos de carbono y grasas como para saber qué alimentos engordan más o menos. No somos idiotas.

El apoyo consiste en comer con nosotros los mismo, o si no puede ser porque nuestra pareja tiene un  metabolismo acelerado y tiene la suerte contraria (necesita comer mucho porque lo gasta todo, como es el caso de Ovejo), por lo menos tener un poco de empatía y no chincharnos cuando un día “nos saltamos la dieta”. Tener un poco de tacto…y si se nota que estamos un poco más delgados, celebrarlo con nosotr@s, no quedarse calladitos. Se trata de animar, ser positivos y optimistas. Ver también lo bueno, no sólo “lo malo”.  Decirnos cosas como “Venga, lo estás consiguiendo. Sigue así”. Si a la pareja no se le da bien eso de la motivación, es mejor que no diga nada.

Sé que es  manera de “ayudarme” del pobre chaval es estar encima de mí intentando controlar lo que como, y que no lo puede evitar, pero a mi me fastidia que no veas.

Como decía, los únicos responsables de nuestro cuerpo y de cuidarlo somos nosotros. No podemos echar la culpa de nuestro entorno, si bien muchas veces la familia no es de ayuda y más bien entorpece. Sabiéndolo y teniéndolo presente, todavía es mayor el reto. No es lo mismo tener a alguien que te echa una mano que tener a alguien que te hace la zancadilla, aunque lo haga sin querer. Pues alerta y a saltar esas zancadillas. Hay que ser el doble de fuertes, el triple de determinados, el cuatruple de pacientes. Es más difícil pero no imposible. Aprender a que los comentarios de la gente en general (no solo de los allegados) te entren por una oreja y te salgan por la otra, porque lo primero eres tú.

La historia de mi sobrepeso no ha acabado aquí. ¿Qué pasó cuando me quedé embarazada de Corderito?

Cuando me quedé embarazada tenía un hambre de lobo. (¡Muy mal, Oveja!) No podía dejar de comer. Ovejo estaba más crítico que nunca. “¡Te has comido una hamburguesa, muy mal!” (Una hamburguesa casera con patatas fritas después de estar todo el día sin comer, pero él no sabía este pequeño detalle…). Más estresado que nunca (estaba más nervioso él como futuro papá que yo como futura mamá) y me agobiaba más que nunca y controlaba la comida para que fuese “buena para el bebé”. Entre comer de más y  el saco de placenta y líquido que tenía, mi barriga parecía que traía a un niño con doble airbag, o que fuese a parir gemelos…o trillizos.

Es ver las fotos de mi embarazo hoy en día y quedarme alucinada. No me extraña que Ovejo se estresara. Debía pensarse que iba a aparecer un monstruo de 5 o 10 kilos de peso para entrar en el libro Guiness de los Récords…y el pobre obsesionado en cuidarme…Por un pelo que no tuve diabetis gestacional. Estaba en el límite.

En el postparto tenía mucha sed, y más hambre…eso es lo que ocurre con la lactancia.

“Pero tranquila, la lactancia adelgaza”. Y me fié. Puedo asegurar que es un mito. Engordé y engordé…y desde entonces ha sido una lucha constante ya no para volver a los 65 kilos…sino ¡por mantener los 74! Por más que he hecho, mi peso ha subido hasta los 79 kilos. Y eso que vivía según las recomendaciones de los gurús y páginas de internet : http://www.aperderpeso.com/bajar-peso-embarazo/%C2%BFcomo-perder-los-kilos-que-quedaron-despues-del-embarazo.html

Pongo este enlace como ejemplo, pero serviría cualquier otro. Todo lo que pone ahi lo he estado haciendo yo…y no ha funcionado.

Decidí hace unos meses dejar de tomar snacks de bolsa y refrescos. Sustituí la bollería mañanera por un minibocadillo con jamón salado o jamón dulce y queso. Cada día tomo un zumo de naranja natural. Tomo más agua. Hay días que ni siquiera he cenado nada o he comido nada o he merendado nada. Todo esto me ha hecho notarme más vital y me ha vuelto algo menos sedentaria. Como me sentía con más energía estaba contenta….estaba convencida de que había bajado como mínimo 5 kilos. La gente también me decía que parecía que había bajado de peso (sin yo preguntarles opinión) así que debía de ser cierto.

Hasta que ayer me pesé en la báscula: 80 kilos. ¿Queeeeeeeeeé? No sólo no he bajado de peso portándome mejor, sino que he aumentado un kilo. Ya he pasado la barrera de los 7.

ASí que he decidido hacer caso de algunas amigas que me han recomendado dejar de tomar cosas con azúcar. Café con sacarina (puaj), helados light y orchata light en caso de que tenga un enorme mono de chucherías. Nada de zumos envasados y a vigilar todos los ingredientes de productos precocinados, salsas, etc para que no contengan “al enemigo”.

Me he puesto como plazo el 20 de junio. El día 23 quizás haga una excepción con la coca de San Juan (sería un pecado no probarla, porque es una tradición demasiado arraigada en mi tierra) pero ya está.

Además haré más ejercicio. Es probable que visite un médico nuevamente porque dicen que tras el embarazo el metabolismo de la mujer cambia. A mí me ha dejado como recompensa una barriga colgante que aporta un nuevo michelín extra al que ya tenía. El famoso “callo malayo” del que hablaba Peineta en http://peinetapintxosymimonillo.wordpress.com/2014/04/01/la-barriga/ y por lo que vi en Twitter, ni ella ni yo somos la única de esta peculiaridad maternal postparto.

Me diréis que haga los famosos ejercicios hipopresivos….pero o los hago mal o a mi tampoco me han dado resultado, que también los he estado probando durante unos meses. El último truco que he leído para bajar barriga es….inflar muchos globos. Así que si alguien quiere que le infle los globos de las fiestas, se lo hago gratis.

Mi espíritu autocrítico implacable me dice que o bien estoy haciendo algo mal, o no lo suficientemente bien, o no estoy haciendo lo suficiente. Mi decisión (contínua) de bajar de peso no se debe ahora a la entrada del veranito y la “operación bikini”, sino a que sé que el sobrepeso no es bueno para la salud y a mi me da un montón de dolores de espalda, y me quiero cuidar porque como ésto siga en ascenso, me da un jamacuco.

 

6 comentarios en “Una cuestión de peso

  1. Hola, guapa,

    Yo soy de las que lleva la delgadez en lis genes, eso es una suerte o no, porque con la lactancia perdí un montón de peso que NO me sobraba y me las vi negras para no quedarme en los huesos (ah, y aguantando críticas de “esa niña te está consumiendo, darle algún biberón ). Así que, por ese lado, estar delgada después del parto no tiene mucho mérito (en el embarazo no cogí ni un solo quilo de más).

    La segunda parte es el ejercicio: siempre he hecho ejercicio, siempre. Desde patinar a correr, bailar, nadar… Eso ayuda a que tu cuerpo se mantenga activo. Cuando algún año he dejado de hacerlo, he podido subir hasta 4 kg. Vale, no es mucho, pero en mi cuerpo sí que lo es.

    Lo tercero es la dieta. Yo no como súper sano, pero si procuro evitar ciertas cosas como: bollería (grasas hidrogenadas malas para el corazón y que nunca abandonan tu cuerpo), refrescos (sus conservantes son muy malos aunque sean light. Es preferible una cerveza 0,0%!), y comer a menudo y tener un horario regular de comidas: una comida al día es una barbaridad. En mi casa no entran fritos (ahora con la peque hago patatas fritas pero una vez a la semana como mucho, y caseras), ni bolsas de chuches, doritos… Los helados de pascuas a ramos, y en heladerías italianas, nada de esos del súper. Caprichos? Sí, frutos secos, yogures, alguna galleta…

    Seguro que mucho de esto ya lo sabías. El libro de Julio Basulto sobre nutrición “se me hace bola” está bien al respecto.

    Yo nunca he tenido que hacer dieta y, sinceramente, admiro mucho a las personas que sois o habéis sido capaces de seguirla.

    De todo lo que te he dicho, el deporte es para mí de lo más importante.

    Un abrazo y no desesperes

    PD: otro factor es que quizá 55 kg no es tu peso! Según las tablas, yo debería pesar 65kg, pero yo sé que eso es demasiado para mí. Una 38? Quizá con una 40-42 estas genial. Besis

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    • Hola Monstrua amiga 🙂 Pues yo admiro a las que la naturaleza dio ese metabolismo acelerado y ese cuerpooo…dije admiro? es pura envidiaaa jajaja 😀 Bueno, en serio supongo que no había visto el otro lado de la moneda, que estar delgado tampoco es una bicoca.. lo chungo es adelgazarse demasiado…y luego la gente pesadita con lo del biberón, osea que también hay presión por el lado opuesto..
      Muchas gracias por tu comentario y por valorar a las que hacemos dieta (sigh!)
      No conocía ese libro, lo voy a buscar ahora mismo. Y lo del deporte en serio lo tengo pendiente, así que soy una quejica…hasta que no haya quemado todos los cartuchos no me rendiré.
      Un beso

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  2. Hola bonita! Yo soy de las que lucho y relucho contra la báscula, a temporadas, y mal. Y me es imposible. Todavía no soy mami, pero sé que tendré que cuidarme mucho cuando llegue el día.

    De todos modos he llegado a la conclusión de que lo importante es quererse a una misma, tampoco es un delito federal pesar 80kg, y si poco a poco lo vas consiguiendo, bien, y si no, estupendamente. Ya no somos adolescentes y como tal se comporta nuestro cuerpo.

    Si tienes ganas, adelante, si estás demasiado cansada y no es el momento, ya llegará. Pero no te tortures que se pasa muy mal.

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  3. Buenas guapa! Mucho ánimo entiendo perfectamente como te sientes… He tenido épocas duras en las que también me consolaba con comida y aunque no engordara mucho es difícil quitarse el hábito… Muchas fuerzas y piensa en la salud que es lo primero da igual la talla de la ropa… Quierete y mirate… Un consejo en vez de sacarina o edulcorante artificial te recomiendo stevia es muy dulce y más natural y sana además 0 calorías!! Un abrazo muy fuerte

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