El cuento cadena de *La Sonrisa de Pepa* Cap.12

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Sólo ella sabía cuánto había echado de menos a su madre y recordó el abrazo en el que se fundieron cuando volvieron a verse.  Había echado tanto de menos las tazas de chocolate y todo lo que rodeaba a su hogar, dulce hogar, más dulce que cualquier cookie o madalena de Cupcakeville.

Mientras permanecía pensativa y algo ausente, el Sr. Martín y sus camaradas agitaron sus antenas y sus orejas, fijando los ojos en ella, impacientes.

Sus pensamientos giraron hacia su abuelo querido, intubado en aquella cama del hospital. Estaba tan malito!…no quería perderle, tenía miedo de no poder volver a escuchar su voz o su risa y no poder compartir con él todo lo que estaba viviendo, que sólo él creería. Antes de poder darse cuenta, sus labios se abrieron y dijo con voz firme:

– Por supuesto que lo haré-

-Eres muy valiente- Dijo el Sr. Martín mientras la sala se llenaba de aplausos y la mesa de chocolate oscuro empezaba a derretirse  por la respuesta tan acalorada de los presentes.

-No esperaba menos de tí- Contestó sonriendo Narmer.

-¿Y qué tengo que hacer?- quiso saber-

-Vivir más aventuras. Aprender a convivir con la magia y hacer caso de tu corazón. No te preocupes, voy a seguir siendo tu guía. Sígueme, no hay tiempo que perder. – Narmer se levantó y la cogió de la mano para que le siguiera- Hasta la vista, amigos- Se despidió Narmer agitando la mano.

Mientras un par de duendes y dos enanos se llevaban la mesa y las sillas para sustituirlas por otro mobiliario de regaliz , en una de las paredes se estaba formando el contorno de una puerta y una cerradura. Narmer la miró y ella esperó unos segundos a que el contorno se iluminara, metió la llave y la hizo girar. Empujó la puerta y volvió a guardar la llave.

Era un túnel luminoso, enorme. Había tanta luz que tuvo que cubrir sus ojos porque la cegaba. Sus ojos no lograban acostumbrarse a esa luz dorada e intensa. Apretó la mano de Narmer y avanzó a temerosa con los ojos cerrados. A medida que avanzaban la luz fue perdiendo intensidad y por el ruído parecía que estaban llegando al final del túnel.

Empezó a escucharse el murmullo del agua cayendo y el sonido de unos pájaros que trinaban en la distancia. La curiosidad le hizo abrir los ojos y se quedó quieta, contemplando la hermosura de lo que tenía frente a ella. Una fuente redonda llena de pequeños surtidores de agua con la estatua en su centro de un animal ,que no lograba saber cual era por más que lo mirara, rodeado de flores. Un caño que salía de la fuente soltaba un chorro de agua sobre una canalización de piedra rodeada de musgo que terminaba en un pequeño estanque donde paseaban pececillos rojos y plateados.

Piedras de muchas formas y colores, cañas de bambú, hiedras colgantes,  plataneros, jazmines, cerezos, azaleas, nenúfares, helechos, libélulas paseándose por el lugar y adornando con el zum zum de sus alas el murmullo del agua…era como juntar varios jardines botánicos con plantas y flores de todos los lugares del mundo y aún así no podría describirse lo bonito que era el lugar…y su silencio, que invitaban a la paz del alma y el sosiego.  Algunas mariposas de preciosas alas washitapeadas libaban lentamente las flores mientras dos pares de ojos las contemplaban. Ella se giró a mirarle.

Ante la mirada inquisitiva de la pequeña, Narmer susurró con respeto: – Es un jardín Zen-  Y al ver que no comprendía, añadió: – Quiero decir, un jardín contemplativo, como en Japón.-

-Dónde estamos?-

-En todos los sitios y en ninguna parte al mismo tiempo. Escúchame atentamente:

Lo que tienes que hacer ahora es mezclarte con el entorno. Si quieres ser agua, sé agua. Si quieres ser una piedra o una planta, sé lo que quieras ser. No debes sentir como si fueras algo, debes convertirte en ese algo. Es el principio de la empatía astral. Hay mucha magia en las aventuras que tienes que vivir. Concéntrate en lo que quieres ser y deja que fluya contigo para fundirte y ser una sola cosa. Observa cómo lo hago yo. No te frustres porque yo lo haga tan deprisa…son muchos años de práctica. Si tienes que tirarte horas, hazlo. La paciencia y la relajación son la clave…eso y tener fe en tí, por supuesto –

Narmer se quedó quieto observando el agua de la fuente, cada gota, cada onda producida, cada salpicadura, cada movimiento…era como si se hubiera convertido en estatua. No movía ni una pestaña.  Ella guardó silencio para no interrumpir su concentración.  Poco a poco Narmer empezó a volverse transparente, a licuarse, y antes de poder caer al suelo formando un charco, pegó un salto y se sumergió en la fuente, donde se perdió su rastro.

-Narmer? Narmer, no te vayas! Gritó sorprendida.-Solo contestaron las libélulas y los pájaros.

Todo era muy raro…¿Para qué iba a servir convertirse en un animal, planta o cosa? ¿Y si después no podía volver a ser una niña? ¡Ella quería seguir siendo una niña! Le gustaba tener brazos y piernas, hablar, correr, jugar… ¿Cómo podría ayudar a su abuelo así? ” ¿Y cómo hago para convertirme y  para desconvertirme? ¿Qué cosa de este parque elijo?” Eran tantas las preguntas que se agolpaban en su cabecita… Narmer prometió que iba a ser su guía, pero Narmer estaba nadando en el agua…o ya era agua…y  no estaba allí para responder tantas preguntas.
Y se puso a pensar: “Paciencia, relajación, creer que es posible…¡Pues claro! Debo creer que mi abuelo se curará, y tener paciencia…y ahora puedo practicar haciendo magia de la buena. Seguro que no duraré mucho siendo otra cosa, porque tengo que vivir muchas aventuras más.  ” Miró de nuevo atentamente a su alrededor y sonrió. – Quiero ser la estatua de la fuente- Exclamó con una sonrisa.

Como no sabía cómo hacer, se quedó quieta como Narmer, con la mirada fija en la estatua del animal sin identificar, respirando profundamente…la nariz le empezó a picar, pero no quería rascarse para no estropear el momento. Los ojos le empezaron a lagrimear, pero permaneció inmóvil. Un calambre en una pierna. Estaba siendo dificil eso de hacer magia de empatía astral. Puede que si identificase que animalito era, le sería más fácil. ¿Era un dragón? ¿Un león? ¿Un cordero? no, no, no…cada vez que fijaba la vista la estatua parecía cambiar de forma. Y de repente, la estatua adoptó su forma.  La estatua adoptó la forma de la niña. ¿O era la niña la que adoptó la forma de la estatua? Nunca lo sabremos, porque lo siguiente que sintió ella fue que estaba en el centro de la fuente y su cuerpo era duro como una piedra. Se había convertido en la estatua, aunque sus pensamientos seguían allí, y era muy consciente de lo que había a su alrededor. No se sentía atrapada dentro de algo. Se sentía cómoda siendo estatua. Era de lo más curioso. Pero igualmente era más divertido ser niña que ser estatua. Lo que no sabía era cómo iba a volver a convertirse en niña. Y Narmer, ¿Por qué aún no había vuelto si ya lo había conseguido?

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“La sonrisa de Pepa” consiste en un cuento cadena que empieza en el blog de  *La Petiua Tina* es un cuento cadena escrito por mamás y papás bloggers.

Seguir la cadena es muy muy fácil y sólo te ocupará un momento. Si eres elegid@ por una mamá o papá blogger sólo debes escribir el capítulo que le sigue al escrito por el Blog que te eligió. Así que si te eligieron deberías seguir la historia y conseguir el código (Get the code) y copiarlo al final de tu entrada del cuento. Una vez publiques tu entrada entra en ella y añade tu link (add your link) informando el nombre de tu blog y entre paréntesis el capítulo que has escrito.

Para entenderlo mejor, id al capítulo 11 de una mama bloguera, y abajo tenéis los enlaces a capítulos anteriores, y la forma de añadir tu capítulo.

Gracias a unamamabloguera por pasarme el relevo. Elijo a Nuria de La Invasión Twin  para continuar la historia…porque estoy segura de que lo va a hacer muy bien, si su trabajo y sus peques le dejan un ratito para hacerlo 🙂

5 comentarios en “El cuento cadena de *La Sonrisa de Pepa* Cap.12

  1. Hola! Me gusta mucho como continua la historia!
    Al final has publicado muy pronto! Ya os encontrais mejor? Espero que sí.
    Por cierto, en mi blog te he contestado respecto lo de las miniaturas: se ponen pidiéndole un código html a Tania y poniéndolo al final de la entrada. Puedes encontrar el código en la entrada que explica el funcionamiento del cuento en cadena en su blog o, si no, se lo pides a ella y ella te lo enviará 🙂
    Besitos!

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