Evolución

Este eras tú cuando eras más pequeño.

Si repaso tu vida desde que naciste, (es fácil hacerlo todavía porque tienes aún 13 meses y medio pero luego con mi poca memoria sería imposible), me encuentro con distintas imágenes, que se entremezclan con recuerdos de mis sentimientos. Está de más que en todos estos momentos sentí mucho amor por ti, tanto en los buenos como en los malos.

NACIMIENTO

El primer recuerdo que tengo de tí es cuando te pusieron encima de mí al acabar de nacer.

Te habían puesto una capuchita en la cabeza para que no tuvieras frío o algo así…de tipo venda. Estabas desnudo y te habían tapado el cuerpo con una tela verde de hospital.  Tenías los ojos abiertos, muy oscuros y brillantes, medio neblinosos y llorabas. Miré tu cara y me solidaricé contigo. Habías estado tres cuartos de hora con la cabeza en el canal de parto, esperando a que yo (o alguien) te sacara porque no podías salir. La ginecóloga me avisó de que empezaba a haber sufrimiento fetal…y yo preocupada y nerviosa.

Cuando recuerdo ese momento yo también me echo a llorar, así que es lógico que tú te expresaras…y yo me solidaricé contigo y me sentí culpable por no haber sido capaz de expulsarte de mi cuerpo más pronto,. Me siento tan culpable por no haberte dado un parto mejor y asi  pudieras ser uno de esos niños que nace tranquilo y sonriendo a su mamá. Si pudiera volver atrás, haría muchas cosas de forma diferente. De todas formas, tuviste un parto chulo…no te separaron de mi al nacer, ni me operaron para que salieras, pudiste lactar durante la primera hora, en fin…un lujazo.

Sea como sea ahi estabas tú, y nos miramos…y de repente entendí que te molestaba la luz y que nadie se había dado cuenta, pero había tres focos de hospital muy potentes iluminándote, y le dije a tu padre que, por favor, tapase tu cabeza para ocultarte de la luz…(en ese momento yo no podia hacerlo porque me estaban cosiendo) y oiste mi voz, las luces menguaron, y te calmaste… Tu padre te echó una foto en ese momento.  Después te acercaron a mi pecho y te pusiste a mamar, como pudiste, porque tenías un frenillo sublingual, pero en ese momento aún no lo sabíamos.

Me dolía todo, estaba exhausta, sobretodo de tantas emociones, pero era muy feliz. ¡Ya estabas con nosotros!
Desde el primer momento tuve muy claro que no dormirías en otra habitación, sino que estarías a mi lado.

Durante toda la noche y a la mañana siguiente, y en todos los días sucesivos en los que te vi como recién nacido, me parecías un niño precioso. Ahora que comparo fotos y veo lo guapísimo que te has puesto, entiendo que de recién nacido no eras tan guapo como ahora, tenías la carita más chafadita, pero igualmente eras un encanto de criatura. Victoria Peñafiel te hizo unas fotos en su estudio y sacó lo más bello de tí de esa primera semana de vida.

PRIMER MES

Fue la locura de la lactancia. Me sentía insegura, desanimada. Pensé que no lo iba a conseguir. Tuve que aprender a darte el pecho y tú tuviste que aprender a mamar con pezonera. Estuve a punto de abandonar muchísimas veces. Apenas dormía, estaba cansada y tu padre estaba bastante ausente…nos dejaba intimidad completa a los dos durante casi todo el día. También tuvimos que hacer frente a los cólicos. Cuando llegaban las 6 de la tarde tu humor cambiaba y te ponias a llorar como si te pasase algo y papá y yo nos poníamos de los nervios.  Recuerdo que eras muy pequeño y yo te tomaba con tanto cuidado como si fueses un jarrón chino. Tenía un miedo horrible a que te resbalaras de mis brazos y te cayeras.  Si tuviera otro hijo no sé cómo sería. ¿Tendría tanto miedo como con el primero o por mi experiencia contigo ya lo habria superado? Quien sabe…

SEGUNDO MES

Nadie me había dicho que los niños cuando nacen no sonríen, y como no sonreías, te veía como un niño muy serio…y tenía esa inseguridad de no saber si me ibas a aceptar como mamá o si me ibas a querer. ¡Qué tontería! Todos los hijos quieren a su mamá. Los ha llevado en su vientre nueve meses, es lo único que conocen…pero yo no te veía contento porque no sonreías. También ponías tu mano en la cabeza o en la barbilla como si fueses  la estatua esa de “el pensador “.Hacíamos bromas de que eras un bebé muy filosófico. Cuando querías echar los gases y no podías te dolía la barriga y nos gritabas: AGUA!!! Tu primera palabra con sentido sin que para tí fuera otra cosa que “me duele”.  Seguías siendo pequeño, pero ya no tan pequeño como cuando naciste.

TERCER MES

Te compramos un portabebés de los que se enganchan con velcros gigantes, una especie de meitai pero con ajuste para las piernas..Nos informamos bien y vimos que se te podía llevar ahi ergonómicamente sin problemas. Hasta entonces ibas en carrito o porteado en pouch.  Yo iba a todas partes contigo porteándote pero caminaba rígida como un palo jejeje siempre atenta a tus necesidades. No conseguí relajarme hasta más adelante.

CUARTO MES

Empezaste a sonreir, a mover la cabeza para un lado y para el otro, a mirarme…te tuvimos que cambiar de talla porque habías crecido. Te estabas poniendo muy guapo. Recuerdo lo gordita que se te puso la cara, con tu papada..y tus ojos se habían puesto más claros. Estabas para comerte. Ya no eras aquel bebé chiquitín, sino pedazo de bebé que posaba orgulloso a la cámara. Recuerdo todas esas cosas con orgullo, como crecías y aprendías.

QUINTO MES

Te operaron del frenillo lingual. Es un momento que fue un antes y un después en la lactancia y recuerdo perfectamente el momento de tu intervención.

Menudo rollo intentar que comieras sin pezonera a partir de entonces. Un día me entró la llorera porque comías a traves de un trozo de plástico y no podía sentirte ni tú sentir mi piel al mamar. Tras el parto estuve bastante depre, pero nunca recurrí a ayuda. Si me daban pastillas tendría que dejar la lactancia y tenía que ser fuerte por tí. Intentaba cantarte canciones y mostrar mi mejor sonrisa para que fueras un bebé feliz. Evitaba que tu  papá supiese como me sentía, porque no sabe encajar bien los problemas. Siempre le he protegido y es algo que debo evitar…soy demasiado protectora. En general en tu quinto mes fue un mes durillo para tí y para mí …

Me sentía sola, muy aislada, no veía demasiado a mis amigas desde que me convertí en madre y tu papá y yo no estábamos lo unidos que debiéramos estar. Fue entonces cuando me hice una cuenta de Twitter. En esa cuenta empecé a despotricar, a desahogarme, a decir todo lo que me pasaba por la cabeza..y algunas veces no sé si borrar mis antiguos tuits o dejarlos.  Desde entonces tu fuiste oficialmente mi corderito, un símbolo de lo que tú eres para mí como bebé, un ser tierno, mimoso y adorable.

A los 5 meses y medio te comiste un trozo de manzana. Recuerdo ese instante vívidamente.

El pediatra dijo que podías, que estabas preparado para iniciarte en la aventura de probar tú mismo los alimentos con tus manos. Te iniciaste en el ” led weaning”. Si ya me sentía como una madre atípica, imagina cuando nos juntábamos varias madres con sus bebés y ellas traían sus papillas y yo mis trozos de zanahoria hervida y patata para que tú las cogieras…como marciana por lo menos.

SEXTO MES

De nuevo cambio de talla para tí.  Aprendiste a reir a carcajadas. Si te dejaba sentado ya te podías sentar. Te empezaron a salir dientes, agarrabas muchas cosas con las manos. Durante todo este tiempo te hice muchas, muchas fotos.

SEPTIMO, OCTAVO, NOVENO MES…

Seguías aprendiendo muchas cosas. Hacía largos paseos por los jardines de Montjuich para que respiraras aire puro, hacíamos picnics con otras mamás y sus bebés. Intentabas comerte las hojas que caían de los árboles. Y más fotos…te montaste en columpio, te apunté a matronatación y fueron momentos muy especiales los que vivimos los dos en el agua. Me encantaría repetirlo, continuar yendo los dos. Nos relajábamos, disfrutábamos, te reías y yo también, era genial. Tiraban juguetes al agua y te ayudaba a ir a por ellos, te desplazabas boca arriba y de frente. Hicimos alguna inmersión que otra y no tenías miedo…excepto aquel el instante en que mamá se alejaba para subir la escalera y el monitor te agarraba. En esos segundos te ponías a llorar. Te gustaban los libros de tela, disfrutabas probando frutas nuevas…

DECIMO MES

La primera vez (y única) que estuviste en la playa. Yo hubiera querido llevarte más, pero tu padre quería que tu primera vez en la playa estuviéramos los tres para grabar ese momentazo en vídeo y tuve que esperar a que a él le fuese bien…ya que se había perdido tu “momento piscina” y estaba celoso.  Tu padre intentó meterte en el mar, pero te dio miedo su rugido y lo alta que estaba la marea. Probaste a comerte la arena, y fuiste feliz en la piscina hinchable mordiéndole la cabeza a una tortuga de plastico 🙂

ONCEAVO MES

Empezaste a ir a la guardería.  Te pusieron en la clase de “Los pollitos”.  Separarnos los dos tanto tiempo…fue muy duro para ambos. Recuerdo tu llanto desconsolado al dejarte y tu carita de resentimiento y actitud de “paso de ti” cuando venía a recogerte.  Tú en una semana ya te habías adaptado, pero yo pasé un mes llorando, liberando todo el estrés que había ido acumulando durante todos esos meses. ¿Estrés? Pues sí, ser mamá es muy estresado, porque tenemos que estar pendientes de otra persona todo el tiempo, velando por ella para que no le pase nada malo. Somos como ángeles que os protegen y nos cansamos mucho con ese trabajo. Gracias a ponerte en la guardería tuve mi cura de estrés, algo que necesitaba.

Cuando viste a los otros peques gateando, debiste de pensar  que tenías que espavilarte…y empezaste a desplazarte reptando, como si hicieras maniobras en el ejército. Tengo grabado ese primer momento en que te mueves hacia mí. Te arrastrabas por todas partes y acababan tus ropas bien sucias. Me acostumbré a llevar una muda de ropa conmigo por si tenías que “gatear”. La gente empezó a agobiarme preguntando si ya gateaba y yo con culpabilidad respondía: “Solo repta”…me decían que ya tenías que gatear y empezar a caminar, que “no era normal”, como si tuvieses un retraso psicomotor, pero se equivocaban.

Miré en google y consulté con el pediatra. El me dijo que estabas perfectamente, que hasta los 18 meses hay tiempo de sobra para aprender a andar. Aún ayer una madre me preguntó si ya andabas, y al saber que “solo con ayuda” ya me dijo que no era normal “porque los suyos a los 10 meses ya andaban”…ahi empecé a entender que cada madre compara a los hijos de los demás con los suyos propios sin darse cuenta de que no todos avanzan de la misma forma. También supe por otra chica que sus hijos son muy movidos y en cambio tú eres mucho más tranquilo. Yo estoy feliz de que seas como eres y de que avances a tu propio ritmo. ¿Qué diría esa mamá de saber que en tu clase hay un chico que con 9 meses ya andaba? En la guardería también están muy felices contigo y respetan tu ritmo.

DOCE MESES

El día de tu cumpleaños te pusiste de pie, apoyando tus manos en el sofá. Es otro de esos momentos increibles, en los que veo que te haces mayor, poco a poco…A partir de entonces, has empezado también a gatear como está mandado, a cuatro patas. Nos pides que te ayudemos a ponerte de pie. Nos das las manos y haces fuerza contra ellas para tener algo en lo que apoyarte para subir. Empezaste a señalar todo y a decir “GO GO GO” cuando quieres mostrarnos algo que te gusta o llamó la atención.

Has vuelto a cambiar de talla y ¡otra vez ropa nueva! Este mes vamos muy mal de dinero, así que apenas tienes ropita. Gracias a una tienda que me dejó a deber dos pijamas y a la ropa que te regalaron en tu cumpleaños, que si no….yo sueño con comprarte montones de ropa y millones de juguetes 🙂 Eso sí, no pasarás frío porque tienes un montón de abrigos de invierno jejeje el tipico regalo para peque cuando llega esta época.

TRECE MESES

Ya eres mucho más mayor. Estás aprendiendo a guardar cosas en los sitios, no solamente en sacarlos. Estás dando pasos con ayuda. En la guardería te han cambiado de clase y ahora sois “Caracoles”, y compartís espacio con “las tortugas”, que ya andan bien. En dos meses has empezado a enfermarte de muchos virus, estás adquiriendo defensas, porque ya solo lactas por la tarde cuando llegas “del cole” y por la noche. Te hemos cambiado de cuna y estás en una más grande…a veces, porque te gusta más estar en nuestra cama. Tienes cara más de niño y menos de bebé. Eres un bebé grandote, muy alto. Sigues siendo comilón, y ya empiezas a enfadarte mucho cada vez que te decimos a algo que no. De hecho, ya dices: “NA, NA, NA”  cuando nos dices que no a algo. También sabes decir “papa”, “mama” y ” ya ta” (ya está). Te gusta llevar siempre un objeto contigo cuando sales de casa, sea el que sea…un molinillo, una pulsera de mamá, un cochecito o un peluche….lo agarras y no lo sueltas.

A veces lamento no haber llevado una bitácora desde el principio…para recordar cosas como la primera vez que hiciste la croqueta jejeje Y veo en otros blogs que hay mamis que lo hacen y me siento tan identificada con los avances de sus peques…porque me recuerdan a las mismas cosas que tú hacías o haces. Abrir cajones, enredar, bacilarme, enfadarte….hay una bebita a la que le sigo su evolución con ternura por internet. La inquilina, que nació el mismo día que tú.

A ver si puedo de mes en mes, hacer un resumen de tu evolución, tus adelantos, tu aprendizaje…Sé que vamos a flipar contigo mucho. Es una de las cosas que más me gustan de ser madre. Tendría que hacer un apartado de “lo chulo que es ser mamá”, pero es equivalente a “lo bonito de tener un hijo”.

8 comentarios en “Evolución

  1. no veas jejejej y dices k tienes mala memoria??? jaja pues te acuerdas de muchas cosas…yo me acuerdo de casi todo creo…nose tengo buena memoria jejeje eso dicen jejeje
    aixxxxxxxxxxxxxxxx k se nos acen grandes nuestros bebes

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  2. Que pasada de post y que gran resumen 🙂 Ahí estamos nosotras ahora, entrando en el quinto, y aprendiendo a reir! Y yo con todo los miedos del mundo ¿Va bien para su tiempo? ¿porque aun no se da la vuelta? ¿debería estar hablando más? Pero es cierto, cada bebé va a su ritmo 🙂 También damos grandes paseos por montjuich! ¿Dónde fuiste a las clases de natación con el bebé? Me encantaría apuntarme a algún sitio pero no sabemos dónde…. Y somos fans del led weaning, tengo un montón de ganas de llevar mis cachitos de zanahoria y manzana conmigo y sentarla en su trona a comer para ver qué hace 😀

    Un saludo muy fuerte, me gusta mucho tu blog 🙂

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    • Jo, se me pasó contestar a mucha gente. Pues te contesto ahora aunque sea tarde…hicimos matronatación en Leonarmi con un instructor buenísimo pero que ahora ya no está. Llegaste a hacer led weaning con tu peque?
      Un abrazo

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  3. qué bonito! a mi me pasa eso…con la primera hice un album con las “primeras veces” pero ya con la segunda, tengo una nota kilometrica en mi telefono con los avances de ambas mes a mes…o trimestre a trimestre…pero me encantaría haberlo hecho por blog. Tambien me pasó como a ti, pero en vez de hacerme una cuenta de twitter, me hice un blog 🙂

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