Mi lactancia

Como ya he comentado, yo era una de tantas chicas que en mi juventud estaba determinada a NO DAR EL PECHO, sino alimentar a mi hijo con biberón.

Jamás se me ocurrió pensar de dónde provenía la leche en polvo que se tenía que mezclar con agua para dársela al bebe. Estaba claro, la fabricaban, era leche artificial…hasta que cuando me quedé embarazada empecé a informarme en serio, y me dijeron varias cosas:

La leche materna es el mejor alimento para el bebé- (Y me hablaron de todas las ventajas para el sistema inmunitario y las defensas del niño, las vitaminas, etc)

-La leche artificial es leche de vaca modificada con componentes añadidos para hacerla LO MAS PARECIDA A LA LECHE MATERNA. –
Parecida, pero no igual. El gran sueño de la industria alimentaria de bebés es conseguir una leche igual a la materna, y cada día que pasa se le parece más, pero sigue sin ser igual.

-La OMS recomienda alimentar a los bebés únicamente con leche materna los primeros 6 meses de vida, y a ser posible el primer año….(Luego han dicho los dos primeros años de vida, incluso 3…)

Como yo quiero lo mejor para mi hijo, pensé: “¿Por qué no intentarlo?” 

Lo pusieron sobre mi pecho cuando nació, cerca de mí, y lactó…pero no pude disfrutarlo porque mientras él mamaba me estaban cosiendo la episotomía, y sentía un intenso dolor, pese a que me habían puesto un exceso de epidural que en teoría no debería haberme dejado sentir nada…pero el dolor era espantoso y ya no sabía si me dolía abajo o arriba, porque tenía el cuerpo hecho polvo.

Nos llevaron a la habitación, y tanto el bebé como yo dormimos profundamente.

A la mañana siguiente descubrí que mi bebé no se agarraba al pecho derecho. Cogía el pezón y lo soltaba. Y el izquierdo lo agarraba, lo mordía y estiraba haciéndome ver las estrellas.

Llamé varias veces al timbre para que me ayudaran con la lactancia…ya que ese hospital en teoría era prolactancia (pese a que una enfermera le dio biberón sin mi consentimiento, pero eso es otra historia)..

La primera enfermera que vino cogió al niño por la cabeza y lo empujó y amorró literalmetne a mi pecho izquierdo. Del susto mi bebé empezó a llorar y yo me asusté de su brusquedad. Puede que así se tuviera que hacer, yo no tenía ni idea y ella era la profesional, pero a mí no me gustó cómo lo hizo y le dije que lo dejara. – Ya me volverás a llamar- Aseguró con suficiencia.

La segunda enfermera que vino me dijo cómo colocar al bebé…pero después de ponérmelo (más suavemente) el niño no se agarró. (Probó con el pecho derecho, el de más difícil agarre). Noté que se ponía nerviosa y dijo: – Bueno, pero la teoría es así como te he dicho- Y se fue por patas.

La tercera enfermera fue la más borde: – No creo que te duela tanto. Eres una exagerada.- Cuando me vio retorciéndome de dolor mientras el peque atacaba el pezón izquierdo. – ¿No eras tú la que quería un parto natural?- Remató….y se fue por donde había venido.

La cuarta enfermera con buena intención, la cagó más elucubrando hipótesis de por qué mi corderito no se agarraba al pecho derecho: – Los bebés no son tontos…busca la leche y como no la encuentra se suelta…debe de ser que en ese pecho no tienes leche- Y se quedó tan ancha. ¡¡¡¡Dioses!!! Tenía un pecho seco, como en mis peores pesadillas de juventud. Ahi ya no pude más y me eché a llorar.

Ovejo pagó a una consultora de lactancia. (Las asesoras de lactancia son voluntarias que te ayudan gratis, pero una consultora cobra para ir a enseñarte como lactar y solucionar problema. Es su trabajo.) En 5 minutos literalmente Corderito estaba agarrado al pecho mamando con avidez.

Ella me explicó la postura del indio, la del caballito, la cuna y la cuna invertida, cómo darle el pecho sin ayuda de cojines de lactancia, cómo darle el pecho sentada en un sofá y cómo darle el pecho estirada en la cama, colocando una toalla enrollada detrás de la espalda. Me dijo que Corderito tenía frenillo sublingual de tipo 4 (solo solucionable por quióofano)  y la lengua corta, que por eso no conseguía agarrarse bien, que yo le colocaba demasiado lejos de mi cuerpo aunque yo pensase que lo colocaba cerca, que nuestra lactancia iba a ser difícil, que la pezonera podía ser una gran aliada al principio y me recomendó las de la marca Medela, porque son mucho más finas que el resto de otras marcas. Así lo sentiría más cerca.

Me explicó que desde la quinta semana de embarazo ya nuestros pechos tienen leche, que quien era la incompetente que había dicho que no tenía leche en un pecho, que cuando quisiera me hacía ella una extracción para comprobarlo. Que además lo primero que sale es el calostro, que la subida de la leche llega días después. Me recomendó para esos días hojas de col para los pechos hinchados después de amamantar y paños calientes justo antes de hacerlo. También me dijo que, dado que los dos pechos de una mujer no son iguales y uno acostumbra a ser más grande que el otro, además que cada pezón puede ser y apuntar de distinta forma, tenía que aprender a amamantarle con los dos.

Ovejo grabó toda su explicación en vídeo pues ella se desplazó hasta el hospital y me dio instrucciones allí mismo. Días después también la llamamos para que viniera a casa y me refrescara cosas. También compramos las pezoneras. Y la lactancia empezó a funcionar.

Aunque no fue fácil, y muchas veces, ya harta, tuve ganas de tirar la toalla. No disfrutaba lactando. Pero como soy tozuda, seguí adelante.

Conocimos a un doctor que realiza paliativos a bebés con frenillos de tipo 4 en su consulta con anestesia local, e intervino al nuestro, con lo que la lactancia mejoró. Me quité las pezoneras y conseguí reeducar su modo de lactar. Me seguía doliendo…y pillé una mastitis.

Lucía, matrona de mi ambulatorio y asesora de lactaancia, me facilitó probióticos y me curé a medias…

Entonces acudí a Alba lactancia, la asociación de Ayuda a la Lactancia de Barcelona. Me atendió Inma, una chica majísima, quien me explicó que recién investigadores han establecido una relación directa entre mastitis y mujeres que han tomado antibióticos durante el embarazo y/o el parto. Yo los tomé porque me salio positiva la prueba del estreptococo B, justo en el parto.

Tomé “Aquilea Intimum” y sigo tomando una cada día. ¡Por fin ya no me duele cuando lacto!

A los 8 meses de nacer Corderito, por fin estoy disfrutando de verdad de la lactancia.

Ha sido un largo y duro recorrido hasta llegar aquí, pero estoy satisfecha porque no me rendí. Corderito es un gran fan de la teta, yo después de todo eso que he pasado no tanto, pero sigo defendiendo la lactancia materna. Entiendo a las madres que deciden dar el biberón porque han agotado su límite, o porque no han podido dar el pecho de forma fácil…puede que les pasase lo que a mí y no tuviesen la suerte de poderse pagar una consultora de lactancia, (o no vivan en una ciudad grande y no haya consultoras allí), puede que sufrieran grietas y dolor intenso, o después de una cesárea el niño no se agarrara…hay muchas causas que pueden impedir dar el pecho y ninguna mujer es peor o mejor madre por tomar una decisión u otra. Pero desde aquí, mamá o futura mamá lactante, te animo a intentarlo y seguir, aunque sea duro y difícil…no abandones, si quieres puedes, como dicen por ahi…toda mujer puede dar el pecho, aunque para algunas será un tormento y para otras será coser y cantar porque el niño se agarrará al primer momento.

Lo mejor es tener información, acudir a grupos de lactancia, no estar sola, pillar una buena batería de trucos, conocer las razones de por qué y el cómo solucionar los problemas que se te vayan presentando. Hace poco Jenni, una tuitera, me pidió grabar un vídeo sobre la lactancia y consejos para otras mamás. Primero pensé que yo no era la persona adecuada, porque estuve a punto de mandar la lactancia a hacer puñetas en multitud de ocasiones…pero justo por eso, entiendo mucho a las madres con problemas al lactar, y quizás pueda servir de ayuda. Así que si el tiempo y Corderito me lo permite, saldré de mi anonimato en la red para grabar ese vídeo. Si sirve de ayuda habrá valido la pena. ¿De qué hablaré? Probablemente de lo mismo que aquí, o si no, sugeridme de qué queréis que hable en el vídeo sobre lactancia y dejadme vuestros comentarios. Me ayudaréis mucho y ayudaréis a otras madres y sus bebés.

5 comentarios en “Mi lactancia

  1. Me ha gustado mucho tu mensaje, a veces hay cosas que pueden llegar a ser difíciles, pero con perseveráncia todo se consigue. Yo no tuve tanta suerte y tuve que pasarme a leche artificial, pero tampoco me arrepiento de ello pues he tenido el apoyo de familiares y he contado con las mejores marcas de alimentación infantil gracias a Ordesa. Hoy en día tenemos mucha suerte en lo que a la lactancia se refiere.

    Un saludo,
    Ana

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    • A veces la lactancia es fácil y otras difícil. A veces hay que pelear duro para conseguir establecerla, otras se hace tan difícil que la madre decide que lo mejor para ambos es el biberón. Aunque la primera opción suele ser mejor (nutrientes, anticuerpos, etc) tampoco hay que sentirse fatal por dar leche artificial. No fue posible…pues a otra cosa mariposa. Me alegro de que tuvieses el apoyo de la familia. Eso es fundamental para nuestra seguridad y bienestar emocional, saber que respetan nuestras decisiones, sean cuales sean.
      Muchas gracias por comentar.

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